De
Juanita Reina a Sandra Sabater
(Con la CONFINTEA-VII
de fondo)
Hamburgo-Alemania,
1997. Un gran salón de conferencias acoge una de las sesiones plenarias de la quinta
Conferencia Internacional sobre Educación de Personas ADULTAS (CONFINTEA-V),
auspiciada por la UNESCO.
“Mi
nombre es Nkosinathi Hlathuka. Soy de una pequeña ciudad llamada Hanover, en la
provincia de Cabo Norte, República Sudafricana.
He
hecho mi educación básica en el Proyecto de Alfabetización de Masakhane. Ahora
puedo leer y escribir, ingreso y saco dinero del banco porque ya confío en mi
misma. Mi marido no me puede engañar más porque ahora puedo leer su nómina.
También he participado en las primeras elecciones en Sudáfrica. Soy miembro de
la Liga de Mujeres donde hacemos trabajos sobre diferentes decisiones que
afectan la vida de las mujeres con importantes decisiones. Por ejemplo, quiero
continuar aprendiendo y progresando en mi aprendizaje, pero hay dificultades
para nosotras, alumnas adultas. Por ejemplo, aprendemos en condiciones que no
son apropiadas para aprender y tampoco tenemos dinero para continuar nuestra
educación.
Por
lo tanto me gustaría llamar a todos desde aquí para que escuchen las voces de las
alumnas adultas del mundo. Se lo pedimos a los gobiernos, gente de negocios,
ONGs e instituciones que representan el aprendizaje adulto del mundo para
romper las barreras de la educación de las personas adultas.
Esto
asegurará que alumnas adultas como yo misma continúen participando en canales
de aprendizaje a lo largo de la vida.”
Tras
un breve silencio. La sala, que había seguido la intervención de Nkosinathi
expectante, rompió en una ovación atronadora.
Madrid,
1949. Por Quevedo, un barrio céntrico de Madrid. Pero podía ser cualquier otra
ciudad española.
Suena
la radio en la cocina. “Y con ustedes la grandísima artista Juanita Reina con
su canción “Soledad Morente”. Carmen, veinticinco años tiene puesta la olla en
el fuego. Ya ha arreglado la casa en la que “sirve”[1]
y hecho la compra. La niña, como la llaman en la casa, está al llegar del
colegio para comer. Carmen es “interna”, tiene libre dos tardes a la semana. La
tratan bien y lleva ya tres años “sirviendo” en la casa. No la gusta mucho
Juanita Reina, pero es lo que ponen. Prefiere la música de
“Y
después de Juanita Reina y antes de continuar con la siguiente canción unas
breves noticias”. La radio continuaba sonando. “En Galicia ha atracado la flota
estadounidense y su capitán ha sido recibido por el caudillo de España en su
residencia del Pazo de Meirás. Indudablemente los Estados Unidos de América son
ya un importante aliado de España. En el informativo de las tres ampliaremos la
noticia.”… “Otra noticia. Se ha celebrado en Dinamarca, en la localidad de
Elsinor más concretamente, la conferencia de la UNESCO, para la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, organización de
la ONU. Pues como decía se ha celebrado en Dinamarca una conferencia dedicada a
los adultos. Pensaran que vamos a volver al colegio, jajaja, como si no
tuviésemos otra cosa que hacer. Jajaja.” Carmen que había prestado algo de
atención a esta última noticia, rememoró su escuela de Cuenca. Pero sonó el
timbre de la puerta y entró en tromba Mariasun. “Tata que hambre. Qué hay para
comer”. Y se lanzó corriendo hacia la cocina. Carmen apagó la radio cuando
llegó a la cocina. Jorge Sepúlveda cantaba ‘María Dolores’. Sepúlveda le
gustaba más a Carmen. Mariasun se puso a cantar la canción y las dos coreaban
el “Ole, ole…”. Venga que tienes que comer. Por la tarde con las tareas. Carmen
solía echar una mano con las tareas del cole a Mariasun. Le gustaba ayudarla y
no se le daba mal.
CONFINTEA I,
Elsinor-Dinamarca. En la declaración de la primera CONFINTEA, la Educación de
Adultos era considerada como un elemento de “suplencia” de la educación[2].
Como algo fundamentalmente compensatorio. Pero, al menos, en esa primera ‘confintea’ el término de Educación de
Adultos, ganó espacio en la UNESCO, en el mundo educativo y, como hemos leído
ya, en los medios de información.
Faltaban años para que
aparecieran términos como ‘personas adultas’ o ‘adultas-os’. Pero se empezaba a hablar de
‘educación de adultos’, fue el primer gran logro de la CONFINTEA-I, en la que
participaron 27 estados, la mayoría europeos. En Europa, en una difícil
posguerra empezaba a normalizarse la situación y el estado del bienestar iba
ganando sitio poco a poco. Mientras en España, seguíamos en una posguerra dura
para la mayoría de la población y los desplazamientos de familias a las grandes
ciudades era una de las características demográficas.
A partir de esa CONFINTEA-I
se sucedieron otras cinco. Repasemos grandes logros de cada una, de forma, seguro,
demasiado rápida.
En 1960, Montreal. Los
proyectos se centraron en conceptos y proyectos de educación de Adultos (EA, a
partir de ahora, siglas finales de CONFINTEA). La lucha contra el
analfabetismo, iletrismo, es el término en la mayoría del mundo fue la
prioridad para el siguiente periodo entre ‘confinteas’.
En
Elsinor, en 1949, como en Montreal, en 1960, aparecen afirmaciones de carácter
generalistas. Ambas sostienen el carácter compensatorio de la “educación de
adultos”, como una instancia reparadora de las carencias que afectaron a la
infancia de estos hombres y mujeres que eran definidos como analfabetos, un término
insultante en muchas ocasiones en España. Participaron 49 estados, casi doblando a
los de CONFINTEA-I.
1972, Tokio.
Participaron 85 países. Había sensación de fracaso por el objetivo prioritario
de la anterior confintea, las
campañas de alfabetización de personas adultas habían fracasado en numerosos
países, entre ellos España. Los trabajos de la CONFINTEA-III se centraron en la
inclusión de la EA en la educación permanente (EPA). Y se fue haciendo sitio una
nueva visión del concepto de alfabetización. Había que considerar los programas
de alfabetización sólo el paso inicial de un proceso de EA (Lowe 1978: 119),
incluyendo realidades como las educaciones formal e informal
París, 1985.
CONFINTEA-IV. En plena crisis del empleo, del estado del bienestar, de la
educación y de la misma UNESCO (las crisis son cíclicas en nuestro sistema socio-político-económico),
Estados Unidos aporta un buen porcentaje de los ingresos de esta institución y,
frecuentemente se retira de ella coincidiendo con periodos de presidencias
conservadoras del partido republicano. Un pesimismo lógico contrastaba con el
optimismo que había generado el considerable incremento de las actividades de EA
y de la importancia social que ya se la otorgaba. En París participaron 122
estados miembros, alcanzado un total de 841 participantes.
1997.
Tarde de guardia en el sindicato. Una compañera pone música y suena ‘Cerrado’
de Christina Rosenvinge. “Si te molesta la música la quito Susi”. “No, no”.
Susi se adapta siempre, bueno, casi siempre. Maestra, está de regreso a Madrid,
tras su divorcio quedan sus hijos en Baleares, ya mayores y autónomos, sí, pero
la distancia de su hija y de su hijo la escuece especialmente. En Madrid sigue
su labor sindicalista en enseñanza. Siempre comprometida, aporta especialmente
en Igualdad, desde donde trata de potenciar el papel de las mujeres,
independientemente de su edad, origen y formación, en una sociedad en el que
las mujeres son cada vez más activas en la vida laboral y social.
Aún
no ha trabajado en un centro de EA, en unos años lo hará y serán muy importante
sus aportaciones en todos los ámbitos educativos (donde trabajará con mujeres especialmente
desfavorecidas, eran mayoría las que apenas sabían leer y escribir).
Ese mismo año, 1997, CONTINTEA-V,
se celebra en Hamburgo-Alemania. Esta conferencia fue todo un hito. Supuso una
especie de polinización de la educación de personas adultas y… el Aprendizaje a
lo Largo de la Vida (ALV), así con sus mayúsculas y todo. Porque a partir de la
CONFINTEA-V este término se universalizó y cobró fuerza modificando el
significado del aprendizaje permanente, desde la infancia hasta la senectud. El
Instituto de la UNESCO para la Educación de Personas Adultas, recogió las
conclusiones en un magnífico volumen que se título, muy acertadamente como “Meses
de debates”, haciendo referencia a las conferencias preparatorias en
Asia-Pacífico, África, América Latina y Caribe, Europa y Países Árabes.
Y en el “plan de
acción” se determina la función esencial que ha de desempeñar la educación de
personas adultas para permitir que hombres y mujeres puedan hacer frente a esos
problemas tan apremiantes con conocimientos, valor y creatividad. Sí, las
mujeres aparecían ya de forma expresa en la declaración y en el plan de acción.
Como por ejemplo “Promover el fortalecimiento del papel de la mujer mediante el
aprendizaje de las personas adultas” era uno de los diez grandes temas a
trabajar en la conferencia.
Belem-Brasil.
CONFINTEA-VI. Participaron 44 países. Continuando con la línea de la anterior confintea, celebrada en Hamburgo, se
subrayó que el aprendizaje y la educación de personas adultas, en todos los
niveles y en todas las dimensiones, representa un elemento significativo del
aprendizaje a lo largo de toda la vida, y que el derecho a la educación incluye
el derecho al aprendizaje de cualquier persona, especialmente las más
desfavorecidas.
Las discusiones dejaron
claro que era necesario implementar estas medidas de forma efectiva, de manera
que los diferentes estados, desarrollarán medidas legislativas eficaces para
lograr los objetivos de la anterior y esta conferencia. Pasar de los dichos a
los hechos en argot popular.
Siendo el concepto de Aprendizaje
a lo Largo de la Vida el eje fundamental de las medidas a tomar en todos los
ámbitos y todas las organizaciones, gubernamentales e intergubernamentales implicadas.
Comprometiéndose, la UNESCO y su instituto para la Educación de Personas
Adultas, a orientar, valorar y evaluar las acciones realizadas. Era evidente la
decepción, ya que habiendo acertado en Hamburgo en los objetivos, las
actuaciones de las organizaciones nacionales e internacionales no habían
desarrollado métodos efectivos para implementarlas. Este fue su objetivo
principal, hacer efectivo lo acordado.
2021. Falta poco
más de un año para CONFITEA VII. Que se debe celebrar en Marruecos en 2022. Hace
más de tres años se celebró en Corea, en Suwon-República de Corea, la última
conferencia intermedia, así se denominan a las que fijan los centros temáticos
de la siguiente confintea, además de
valorar los logros de la anterior.
En todas las
anteriores confinteas, España, a
quien representa su Ministerio de Educación, ha jugado un papel bajo, apenas ha
aparecido y apenas ha presentado trabajos de peso. Son los estados los
encargados de representar a sus países, pero según indicación de UNESCO deben ‘articular’
su representación en coordinación con entidades de educación-formación de EA. Falta
menos de un año y esperamos que esta vez se dinamice una representación fuerte
y plural, acorde con la importancia social del aprendizaje a lo largo de la
vida de nuestro país.
Pero
volvamos a la realidad. Febrero de 2021.
Lorena
y Violeta suben al mismo vagón del metro.
Madrid, pero podría ser cualquier otra gran ciudad y en cualquier otro
medio de transporte. Poco más de las 7 de la mañana.
Lorena, 22 años, ha
dejado a sus dos niños en casa, su padre les llevará al colegio. Ha llegado a
ese vagón después de combinar tren de cercanías y otra línea de metro. De 7.30
a 8.30 limpia una oficina bancaria. A las 9 cambia de barrio y limpia una casa,
tiene dos o tres más durante la semana, depende de que la avisen. Al final,
según se le dé, acaba juntando entre 100 y 150 euros a la semana. Sólo en el
banco tiene contrato muy precario, mediante una empresa subcontratada, claro.
Se ha acordado porque
en sus cascos suena la canción que eligió ella para el programa que hizo su
clase. “Grasias”, sí con ‘s’, de Sandra Sabater, sin saberlo ninguna de las dos,
Lorena y Violeta, coinciden en lo que están oyendo.
A recoger a los niños a
la salida del cole procura llegar Lorena, si no llega los recoge una compañera
del centro de educación de personas adultas. Cuando acaba la canción, la radio
habla del ya expresidente de EEUU y de cómo la vacunación contra el covid se va
extendiendo. Ella dice no entender de esas cosas, pero le parece fatal que un
ricachón salga limpio después de incitar una invasión del parlamento de EEUU, que
se llegó a realizar.
Pero su mente vuelve a lo suyo. Este año sí
que me saco el graduado, piensa casi en alto cuando llega a su estación y baja
para dirigirse a la oficina que tiene que limpiar, sin quitarse los cascos.
Al mismo tiempo a Violeta,
bióloga, 31 años, le vibra el móvil, tiene un mensaje, es su padre, le pone un
wasap con un video. A ver, qué se le ha ocurrido ahora. Suena el “Grasias-Culo
de cus, cus” de Sandra Sabater. Violeta sonríe al oír la canción. Mira qué es.
Se dirige hacia su primer destino del día, un desayuno escolar, bueno, además
del desayuno en sí desarrolla con peques talleres de creatividad, de su jornada
laboral es la actividad que más le gusta, a pesar del madrugón, madrugar no le
gusta nada. Luego vuelve a casa, otra vez en metro, claro. Y a las 12.30h tiene
que estar en otro punto de Madrid en un comedor escolar, esta vez con chicas y
chicos más mayores, de 11, 12 años. A este otro cole va en bus. El cole está
bien organizado, la comida está bien. Y se la dan bien las-os jóvenes. Es lunes, así que de allí derecha a clases de
apoyo de matemáticas de bachiller en un instituto, de 4.30 a 6.30h, en el sur
de la ciudad. Si no le da tiempo a Rubén, su pareja, otra vez metro, pero casi
siempre llega para acercarla en coche. Y para acabar el día clases particulares,
hoy sólo una. Al final del mes ronda los 900 euros. Pone la radio y después de
unos cuantos mensajes rápidos vuelve a sonar en sus cascos… “Grasias-Culo de
cuscús”, sonríe negando con la cabeza. El covid se sigue cobrando más de 500
muertes diarias en España, aunque poco a poco la vacuna avanza. El metro va
cargadito. En Estados Unidos el congreso acaba de exonerar al presidente que en
enero dejó la presidencia del ‘impeachment’, palabreja usada esos días en los
medios de comunicación, debe ser algo así como descalificación. Otro que se va
de rositas, ¡será posible! Piensa y niega con la cabeza, ahora no sonríe.
Eduardo Cabornero
Martínez (asociación_epAlv)
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